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Para los maestros de secundaria y preparatoria que evitan dar conferencias, el cambio de pupitres hacia la tendencia de contar con asientos flexibles significa que la sala se alineará con un nuevo estilo de enseñanza.

Si les pidiera a mis compañeros de trabajo que me describieran, probablemente no llegarían a la palabra flexible. Rutinas, listas de tareas y estructuras me calman, pero estoy lejos de sentirme flexible.

Cuando mi lista llegó a 26 hace un par de años, metí más pupitres al salón y continué.

Pero ver a los jóvenes de tercer y último año de preparatoria meterse en pupitres hechos para tallas más pequeñas, finalmente me hizo sentir la necesidad de hacer un cambio.

Así que aproveché la oportunidad cuando en la reunión mensual de profesores y estando en una de las diferentes actividades me solicitaron que describieran, con 140 caracteres o menos, qué cambiaríamos sobre nuestras aulas… fuí contundente.

¿Qué dije que quería cambiar? Los pupitres.

Quería que mi salón de clases se sintiera como en casa, que estuvieran cómodos, que fuera un espacio donde los niños y los jóvenes quisieran pasar el rato y leer.

Pedí mesabancos especiales para los jóvenes y un sofá, algunas mesas de pie, más sillas y escritorios móviles.

Después de un largo tiempo de una ansiosa espera, llegó por fin la solicitud.

Mi yo menos que flexible estaba nervioso por introducir a mis estudiantes al nuevo espacio.

¿Qué pasaría si fueran paganos y rasgaran un sofá no tan barato? ¿Qué pasaría si no tuvieran cuidado de sacar libros de los estantes y rascan la nueva y hermosa pintura de tiza? ¿Qué pasaría si no pudieran respetar el espacio o que los lugares no se encuentren alineados en filas?

Me senté, respiré hondo y recordé que tengo niños increíbles y que trabajo duro para establecer relaciones con ellos y sabía que respetarían las cosas.

Y sabía que no tendría que ajustar mi estilo de enseñanza para ajustarme a la vez a los asientos flexibles porque los asientos flexibles se adaptan a mi estilo de enseñanza mejor que los pupitres actuales.

No soy un profesor que se para en frente de la sala y da conferencias. Quiero hacer menos trabajo que mis alumnos en el proceso de aprendizaje.

Quiero que los niños colaboren a diario, que trabajen juntos para resolver las cosas y que descubran nuevas formas de ver el mundo.

Los quiero tan absortos en un libro o colaborando en ideas mientras trabajan que no puedan evitar inclinarse para compartir una risa sobre una oración en particular con la persona que está sentada a su lado.

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Quiero que mis alumnos se sientan cómodos e interesados en lo que están haciendo, como si estuvieran sentados en casa en la sala de estar con sus amigos más cercanos y familiares o en una cafetería con sus compañeros.

Quiero un salón de clases que coloque a los estudiantes en el centro y los asientos flexibles lo hacen por mí.

Al final de la jornada ha sido sencillo introducir este nuevo estilo.

Si tuve que implementar nuevas reglas para el uso y cuidado del nuevo mobiliario pero, no ha sido necesario llegar más allá de que se sienten para trabajar.

Los niños y los jóvenes son prudentes cuando existen el ambiente y el interés adecuados… y los resultados no se han hecho esperar… todos nos sentimos mucho más cómodos e interesados en el trabajo.

REFERENCIAS: YouTube || Wikipedia || Mobiliario.net